¿Merece la pena comprar un coche con etiqueta C?

¿Merece la pena comprar un coche con etiqueta C?

Con los cambios en el acceso a algunas zonas según la etiqueta ambiental, muchas personas tienen dudas a la hora de comprar un coche de segunda mano. Para resolverlas, vamos a analizar en este artículo si vale la pena comprar un coche de etiqueta C. 

¿Qué significa la etiqueta C de la DGT?

La Dirección General de Tráfico (DGT) clasifica los vehículos en distintas categorías según su nivel de emisiones. La etiqueta C es de color verde y se otorga a:

  • Turismos y furgonetas ligeras con motor de gasolina matriculados a partir de enero de 2006 (Euro 4, 5 y 6).
  • Turismos y furgonetas ligeras con motor diésel matriculados a partir de septiembre de 2015 (Euro 6).
  • Vehículos de más de 8 plazas y pesados, tanto diésel como gasolina, que cumplen con la normativa Euro 6.

Aunque estos vehículos no son los más ecológicos, siguen siendo una opción aceptable para la circulación en la mayoría de las ciudades y no presentan demasiadas restricciones en algunos núcleos urbanos.

Ventajas de comprar un coche con etiqueta C

Comprar un coche con etiqueta C tiene ciertos beneficios que pueden hacerlo una buena opción:

  • Pocas limitaciones actuales en zonas urbanas: En muchas ciudades, los coches con etiqueta C pueden circular libremente o con ciertas restricciones menos estrictas que los vehículos sin etiqueta o con etiqueta B.
  • Menor coste a corto plazo que los ECO o CERO: Los coches con etiqueta C suelen ser más asequibles que los híbridos o eléctricos, lo que puede suponer un ahorro en la compra en el corto plazo.

Contras de comprar un coche con etiqueta C

A pesar de sus ventajas, también hay algunos inconvenientes a tener en cuenta:

  • Restricciones futuras en zonas urbanas: En zonas de bajas emisiones (ZBE), los coches con etiqueta C suelen tener pocas restricciones como hemos comentado antes, pero pueden aparecer nuevas restricciones en episodios de alta contaminación.
  • Mayor coste a largo plazo que los ECO o CERO: Aunque cumplen con normativas ambientales, siguen generando emisiones y consumiendo más combustible que las opciones híbridas o eléctricas. Esto genera un mayor gasto en el largo plazo.

¿Se puede mejorar la etiqueta C de un coche?

Es posible, pero pueden ser procesos costosos y complejos. Actualmente, la DGT solo permite el cambio de etiqueta en los siguientes casos:

  • Convertir el coche a GLP o GNC: Instalar un sistema de gas licuado de petróleo (GLP) o gas natural comprimido (GNC) puede permitir que un coche con etiqueta C pase a tener la etiqueta ECO.
  • Hibridación de vehículos: Algunas conversiones permiten modificar el motor de combustión para incluir un sistema híbrido y obtener la etiqueta ECO.
  • Revisión de homologación: En casos excepcionales, si el vehículo cumple con normativas superiores a las reflejadas en su ficha técnica, se puede solicitar una revisión para mejorar la etiqueta.

En nuestra opinión, un coche de etiqueta tipo C sigue siendo una buena opción para un coche de segunda mano por los siguientes motivos:

  • Existen coches más contaminantes que serán afectados antes por las restricciones futuras.
  • Es más asequible que un coche de etiqueta ECO.
  • Las limitaciones de tipo C Si vives en una ciudad de tamaño medio-bajo posiblemente no haya restricciones para la etiqueta C.